martes, 23 de julio de 2013

+Alfredo Sakar  +Alfredo Sakar


PIERCING EN BOCA

 Los piercings en la boca conllevan muchos problemas, y la mayoría no se solucionan  fàcilmente.

     Dolor e inflamación en las encías, dientes dañados, infecciones, e incluso pérdida de algunas piezas de nuestra dentadura son algunos de los 'efectos secundarios' de una moda que está causando furor además de muchos problemas: el piercing o joyería dental.

     Las  bacterias crecen se reproducen y desprenden unas sustancias que provocan halitosis (mal aliento). Se introducen en el agujero dónde está el piercing y pueden provocar dolor, inflamación, sangrado, e infecciones.

     Las bacterias además disminuyen el pH de la boca, incrementando el riesgo de caries, ya que el estreptococo  mutans es más activo en pH ácido, y los dientes tienden a erosionarse con más facilidad.

     El piercing en la lengua puede dañar glándulas salivales provocando disminución de saliva en la boca y esto aumenta el riesgo de caries, y puede afectar al sentido del gusto.
     Durante la masticación también genera problemas ya que algunas bacterias impactadas en el piercing se mezclan con la comida y se ingieren, llevándolas al estómago y de ahí al resto del organismo. Esto disminuye las defensas del cuerpo ante cualquier infección o virus externo.

     Los piercings de labio  rozan contínuamente  las encías. Este contacto provoca desgaste, llagas y pérdida de la encía con la consecuente pérdida del hueso y del diente, (signos y síntomas que la periodontitis).
El contacto de estos piercings con el diente provoca erosión en la zona dando sensibilidad,  caries, y puede llegar al
astillamiento o la fractura dental.
En Sakar Dental podemos ayudarlo con este y otros problemas

     Un estudio publicado por el Journal of the American Dental Asociation (JADA) afirma que las personas que llevan piercing en la boca ( estando los más frecuentes en la lengua o en el labio) corren el peligro de sufrir problemas gingivales graves, para los cuales, de momento no existe solución.

En concreto el piercing en la lengua, que es el más común (81%), provoca daños principalmente detrás de la encía inferior. El de labio (38%), sin embargo, afecta a la encía frontal ya que es la superficie con la cual existe mayor contacto y por lo tanto mayor irritación. Otros 'adornos' orales peligrosos son los que se hacen en la mejilla o el frenillo de la lengua, aunque estos se realizan con menor frecuencia.

Un estudio reciente publicado en elmundosalud.com indicaba que el 17% de las personas que llevaban un piercing habían tenido un problema de salud.